Culpa real, perdón real: en Cristo hay libertad, conciencia limpia y paz. Arrepentite y recibí a Cristo como tu Señor y Salvador.
1) La culpa es real delante de Dios (no solo emocional).
No hablamos de un sentimiento pasajero, sino de una realidad espiritual: hemos pecado.
“Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)
“La ley… hace culpable a todo el mundo delante de Dios.” (Romanos 3:19–20)
2) Culpa y condenación no son lo mismo.
La culpa es el estado del pecador; la condenación es su sentencia final. En Cristo, la sentencia es anulada.
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” (Romanos 8:1)
“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:36)
3) ¿Qué hizo Cristo con mi culpa?
No la minimizó: la cargó en la cruz y pagó por ella.
“En Él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” (Efesios 1:7)
“Anuló el acta de los decretos… clavándola en la cruz.” (Colosenses 2:13–14)
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que fuésemos justicia de Dios en Él.” (2 Corintios 5:21)
4) ¿Cómo se aplica esa libertad a mí?
No por méritos, sino respondiendo al Evangelio con arrepentimiento y fe.
“Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.” (Hechos 3:19)
“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees… serás salvo.” (Romanos 10:9–10)
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar… y limpiarnos.” (1 Juan 1:9)
“La sangre de Cristo limpiará vuestras conciencias de obras muertas.” (Hebreos 9:14)
5) No hay condenación para quien está en Cristo: Dios no reabre tu pasado perdonado. Acercate con confianza. (Romanos 8:1; Hebreos 10:22)
“No me acordaré más de sus pecados y transgresiones.” (Hebreos 10:17)
“Acerquémonos… con corazón sincero… purificados los corazones de mala conciencia.” (Hebreos 10:22)
“Justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1)
6) Respuesta hoy (llamado claro).
No negocies con la culpa: entregate a Cristo. Él no te ofrece un “consuelo emocional”, sino perdón real y conciencia purificada.
“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:36)
Si cargás culpa, no la negocies ni la maquilles: traela a Cristo ahora. En Él hay perdón y conciencia purificada. (1 Juan 1:9; Hebreos 9:14; Juan 8:36)
Hacé esta oración, rendido por completo:
Señor Jesús, vengo con toda mi culpa delante de Vos.
Mis pecados son reales, y tu obra en la cruz también: pagaste mi deuda y anulaste el acta que me condenaba (Col 2:14; 2 Co 5:21).
Hoy me arrepiento y me rindo a tu señorío. Limpia mi Vida con tu sangre y otorgame tu paz (He 9:14; 1 Jn 1:9; Ro 5:1).
Vos sos mi Señor, mi Salvador y Redentor; el Dueño de mi vida (Ro 10:9; Tit 2:14).
Guíame por tu Espíritu en toda verdad (Jn 16:13) y goberná mi vida desde hoy. Amén.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Por qué necesito a Jesús si ya creo en Dios?
Juan 14:6 “...Nadie viene al Padre (Dios), sino por mí (Jesús).
1) Jesús no es “una” vía: es el único camino al Padre.
Creer “en Dios” no te reconcilia por sí mismo; la puerta es el Hijo.
“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6)
“En ningún otro hay salvación… no hay otro nombre… dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12)
2) La fe general no salva; la fe obediente en Cristo sí, la que proviene del nueva nacimiento.
Podés creer que Dios existe y seguir lejos de Él.
“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.” (Santiago 2:19)
La salvación es por gracia, no por obras ni méritos.
“Por gracia sois salvos por medio de la fe… no por obras.” (Efesios 2:8–9)
“Por medio de Él recibimos… la obediencia a la fe.” (Romanos 1:5)
“El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3)
3) Tu necesidad real: pecado y separación.
Lo bueno que hagas no cambia tu estado: sin Cristo estás muerto y perdido. (Efesios 2:1; Romanos 6:23)
“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)
“Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.” (Efesios 2:1)
4) Lo que hizo Jesús por vos: cruz y sustitución.
Dios mostró su amor en la cruz; Cristo ocupó tu lugar.
“Mas Dios muestra su amor… en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” (2 Corintios 5:21)
5) Lo que Cristo produce en vos: nuevo nacimiento y vida nueva.
No es maquillaje moral, es nacer de nuevo y que Cristo viva en vos.
“El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3)
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es.” (2 Corintios 5:17)
“Con Cristo estoy juntamente crucificado… ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” (Gálatas 2:20)
6) ¿Cómo respondo hoy? Arrepentite y creé.
Volvete a Dios, abandoná tu pecado, rendite a Cristo como Señor y Salvador.
“El tiempo se ha cumplido… arrepentíos y creed en el evangelio.” (Marcos 1:15)
“Arrepentíos… y bautícese cada uno… para perdón de los pecados.” (Hechos 2:38)
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres… serás salvo.” (Romanos 10:9–10)
7) Entrega total: vida bajo su señorío.
Jesús no es un accesorio: es rendición.
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” (Lucas 9:23)
“Presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo… vuestro culto racional.” (Romanos 12:1)
Hoy es el día de volverte a Él.
Oración sugerida (hablá con Dios, EL escuchá):
“Señor Jesús, reconozco mi pecado y mi necesidad. Creo que moriste y resucitaste por mí. Me arrepiento y me rindo a Vos. Sé mi Señor y mi Vida. Haceme nueva criatura. Que ya no viva yo, sino Vos en mí. Amén.”
Te invitamos a seguir descubriendo más en esta sección y a compartir esta web con tus seres queridos.
Y si querés profundizar, visitá también nuestra sección de música.
Porque cada palabra… cada canción…
está hecha para recordarte esto: Jesús murió… para darte vida.
¿Puedo cambiar si ya fracasé muchas veces?
Aunque hayas tropezado una y otra vez, Dios no se rinde contigo. En Cristo, el cambio no es un esfuerzo humano… es una obra real del Espíritu.
Quizás lo intentaste muchas veces.
Cambiar tu forma de hablar. De pensar. De actuar.
Y cada intento terminó igual: en frustración, culpa… y más distancia con Dios.
Pero hoy quiero decirte algo que rompe esa mentira: ¡no estás solo!
Dios no espera que cambies para recibirte.
Te recibe para cambiarte.
Porque lo que no puede hacer tu voluntad, sí puede hacerlo el poder del Espíritu Santo en vos.
Tu pasado, tus recaídas, tus fracasos repetidos…
no son un obstáculo para Dios.
Son el escenario perfecto para su gracia transformadora.
Esa gracia que no solo perdona, sino que te hace nueva criatura.
No es fuerza de voluntad.
No es disciplina personal.
Es una nueva naturaleza, que comienza el día en que Cristo entra a vivir en vos, el día que moriste a tu yo para que el gobierne.
¿Fracasaste muchas veces?
Entonces tenés la oportunidad perfecta para experimentar la victoria que no viene de vos, sino de Aquel que venció al mundo.
“Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta. Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.”
Te invitamos ahora a hacer clic en "Escuchar" para profundizar esta verdad con una reflexión hablada.
Versículos citados
📖 “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
- Filipenses 1:6
📖 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
- Filipenses 4:13
📖 “Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros.”
- Ezequiel 36:26
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Es suficiente con ser una buena persona?
Muchas personas creen que vivir con buenas intenciones es todo lo que se necesita para estar bien con Dios. Pero… ¿es eso lo que enseña la Biblia?
"Soy buena persona, no hago mal a nadie."
Es una frase común, sincera, incluso noble. Pero el evangelio no se basa en comparación con otros, ni en la suma de nuestras buenas acciones. La Biblia revela que todos hemos pecado y estamos separados de Dios, incluso quienes se consideran justos.
“No hay justo, ni aun uno.” Romanos 3:10
Dios no nos juzga por ser mejores que otros, sino por si hemos nacido de nuevo en Cristo.
Las buenas obras no salvan, aunque son valiosas. Solo la obra de Cristo en la cruz es suficiente para reconciliarnos con Dios. No se trata de lo que hicimos, sino de lo que Cristo hizo.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8–9
Jesús no vino a la Tierra para enseñarnos a ser buenas personas,
vino a dar su vida por nosotros, para que al creer en Él, tengamos vida eterna. Si bastara con ser buenos, su muerte no habría sido necesaria.
“Si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.” Gálatas 2:21
La verdadera bondad nace de una vida transformada por el Espíritu de Dios.
“Es necesario nacer de nuevo.” Juan 3:7
La invitación de Dios no es a mejorar tu vida, sino a entregarla completamente.
El cielo no está reservado para los que se portan bien, sino para quienes han sido lavados por la sangre de Jesús.
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida.” Juan 3:36
Ser una buena persona no es suficiente. Necesitamos un Salvador.
Te invitamos ahora a hacer clic en "Escuchar" para profundizar esta verdad con una reflexión hablada.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Puedo acercarme a Dios con mi pasado?
Dios no te mide por tu historial; mira a Cristo. Con arrepentimiento y fe en Cristo, tu pasado ya no es una barrera para acercarte a Él.
Dios no te mide por tu historial; mira a Cristo. Con arrepentimiento y fe en Cristo, tu pasado ya no es una barrera para acercarte a Él.
Descripcion larga:
1. Tu pasado no sorprende a Dios
Nada de lo que hayas hecho lo toma desprevenido: Él ve cada pensamiento y acto desde siempre. Aun así, decidió amarte primero. (Romanos 5:8)
2. La culpa es real, pero el perdón también
El pecado deja una deuda que no se borra con buenas intenciones ni con rituales. Sólo la sangre de Cristo satisface la justicia divina y limpia. (Hebreos 9:14)
3. El arrepentimiento no es sentir culpa, sino girar
Arrepentirse significa reconocer el pecado y darle la espalda, no justificarlo ni maquillarlo. Quien confiesa y abandona alcanza misericordia. (Proverbios 28:13)
4. Nueva criatura, nuevo historial
Cuando te unes a Cristo por la fe, Dios no “arregla” tu viejo yo; lo crucifica y te da una identidad totalmente nueva: hijo adoptado. (2 Corintios 5:17)
5. Dios reescribe tu futuro, no tu memoria
Tal vez recuerdes tus fallos, pero Él los arroja tan lejos como el oriente del occidente. Tu pasado ya no define tu presente ni tu destino eterno. (Salmo 103:12)
6. La gracia no es licencia para repetir errores
Ser perdonado no es permiso para seguir pecando. El mismo Cristo que te perdona te capacita para vivir en obediencia cotidiana. (Tito 2:11-12)
7. Invitación práctica
Hoy mismo podés acercarte: admite tu pecado, confía en la obra completa de Jesús y ríndele el control de tus próximos pasos, de toda tu vida. (Isaías 1:18)
Versículos citados
Ro 5:8 · Heb 9:14 · Pr 28:13 · 2 Co 5:17 · Sal 103:12 · Tit 2:11-12 · Is 1:18
¿Querés dar ese paso?
Te invito a hacer esta oración conmigo. No tiene magia, pero sí poder si sale de un corazón sincero:
Oración de entrega a Cristo
“Señor Jesús, reconozco que he pecado.
He vivido lejos de tu voluntad y necesito tu perdón.
Hoy me acerco a vos con todo lo que soy, con mi pasado, con mi culpa, con mis errores…
Y te entrego mi vida.
Creo que moriste por mí en la cruz y que resucitaste.
Te recibo como mi Señor y Salvador.
Haceme nuevo.
Cambiá mi historia.
Desde hoy, quiero caminar con vos.
En el nombre de Jesús. Amén.
Te invitamos a seguir descubriendo más en esta sección y a compartir esta web con tus seres queridos.
Y si querés profundizar, visitá también nuestra sección de música.
Porque cada palabra… cada canción…
está hecha para recordarte esto: Jesús murió… para darte vida.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.