Ser discípulo no es seguir ideas… es seguir una Persona
El discipulado no se trata de conceptos. Se trata de una Persona viva: Jesucristo… que no se imita, se habita.
El discipulado no es un sistema.
No es una filosofía. No es religión.
No es aprender ideas nuevas sobre Dios.
Ser discípulo no es memorizar versículos,
ni repetir frases cristianas,
ni ajustar la conducta.
Ser discípulo es estar unido a una Persona viva:
Jesucristo. Señor Nuestro.
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,
y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Evangelio según Juan, capítulo 17, versículo 3)
No seguimos ideas. Gobierna Cristo, que habita en nosotros.
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.
¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros…?”
(Segunda carta a los Corintios, capítulo 13, versículo 5)
No se trata de parecerse a Él desde afuera. Es que Él viva y gobierne desde adentro.
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
(Carta a los Gálatas, capítulo 2, versículo 20)
El verdadero discípulo no imita a Jesús. Muere al yo…
y deja que Cristo lo reemplace.
No es seguir conceptos. No es copiar un ejemplo.
Es Cristo mismo viviendo en mí, gobernando desde adentro.
Yo soy Su templo; Su Vida es la que se expresa.
Si creías que ser discípulo era aprender más, o mejorar tu conducta…
hoy el Espíritu Santo te revela algo más profundo:
se trata de rendirte a una Persona, no a un concepto, no a una idea, no a una religión.
Cristo no quiere que lo imites. Quiere gobernar cada parte.
Si entendiste esto, orá con verdad, con rendición total ahora, no mañana:
Señor Jesús,
ya no quiero pensar en vos como algo externo...
Vivís en mí... Y yo soy tuyo...
No quiero retener control... No quiero vivir desde ideas...
Quiero vivir desde tu Espíritu...
Me rindo... Tomá todo...
Viví, goberná, hablá, manifestate… desde adentro...
Amén...
Si esta verdad te habló… no fue una idea.
Fue Cristo revelandose.
Seguí profundizando en la sección Jóvenes que Viven para Él.
Y escuchá la Música, que fue creada para despertar, afirmar, revelar,
y sostener esta vida que nace de Él… y vive en vos.
Y si esto fue real, compartilo.
Porque muchos conocen a Cristo por fuera…
pero todavía no entienden que Cristo nos habita,
y nosotros somos su templo.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
La cruz no es un símbolo… es un camino
La cruz no es adorno ni recuerdo. Es renuncia diaria. Es el camino donde el yo muere… y Cristo reina.
La cruz no fue un evento del pasado… es una realidad presente en la vida de todo discípulo.
No es un objeto para admirar, es el lugar donde el viejo hombre muere para que Cristo viva en nosotros.
Jesús nunca dijo: “Admírenme”.
Dijo:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”
(Lucas 9:23)
La cruz no es un símbolo religioso. Es un llamado diario a morir a nuestra voluntad,
a nuestro orgullo y a todo intento de control propio.
“Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.”
(Gálatas 5:24)
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí;
y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
(Gálatas 2:20)
Cada día, el discípulo vuelve al mismo lugar: la cruz. No para revivir un dolor,
sino para permanecer en el gobierno del Espíritu. Porque el que muere con Cristo, también resucita con Él.
“Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él.”
(Romanos 6:8)
Por eso la cruz no es símbolo. Es camino. Camino de rendición, de transformación, y de vida que vence la muerte.
Jesús nunca prometió comodidad. Prometió cruz.
No una cruz que se admira… sino una que se toma. Cada día.
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”
(Lucas 9:23)
Si en tu caminar con Cristo notás que seguís gobernando tu vida, que tus planes van por delante de su voluntad,
entonces la cruz no está siendo camino. Está quedando atrás como símbolo.
Hoy podés volver al altar. Rendir el yo. Y pedir que Él gobierne en vos de verdad.
No es para volver a empezar. Es para continuar por donde nunca deberías haberte bajado:
el camino del Crucificado.
Si lo entendiste… orá.
Señor Jesús,
me rindo por completo. No quiero seguir gobernando mi vida.
Tomo mi cruz. Renuncio al yo. Entrego todo.
Goberná mi mente, mi corazón y mis pasos.
Que nada quede fuera de tu Señorío.
No soy mío. Te pertenezco. Viví en mí. Reiná en mí.
Te pertenezco por completo.
Amén.
Si oraste con sinceridad, no diste un paso emocional… sino un paso espiritual real.
Tomar la cruz cada día no es una opción. Es el camino de los que ya no se pertenecen.
Seguí profundizando en la sección Jóvenes que Viven para Él.
Cada palabra viva es para formar a Cristo en vos,
y para que aprendas a vivir rendido… desde Él y para Él.
También podés ir a la sección de Música, donde cada canción está hecha para afirmar esta verdad:
Cristo reina. No el yo.
Y si esto fue real para vos, compartilo. Porque hay otros que necesitan ser llamados
a vivir bajo el gobierno de Cristo, Señor Nuestro.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
Cristo no es parte de mi vida… es mi vida
Cristo no ocupa un lugar entre otros. No se integra a la vida: la reemplaza. Él no es parte de vos… es tu vida.
Cristo no vino a mejorar tu vida.
Vino a darte una vida completamente nueva.
Una vida que no tiene mezcla…
una vida que no se comparte con el yo.
El evangelio no consiste en invitar a Jesús a ocupar un espacio dentro de nuestras prioridades.
Él no es una parte más: es el todo.
La vida que recibimos no es “una vida de religiosidad”, es Cristo mismo viviendo en nosotros.
Porque Él no vino a ser un agregado, vino a reemplazarte.
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”
Carta a los Gálatas, capítulo 2, versículo 20
Por eso, todo intento de mantener el control sobre parte de nuestra vida…
es una resistencia a su gobierno. Él no negocia el trono.
Cristo es la Vida (Evangelio de Juan, capítulo 14, versículo 6),
y sin Él, no hay verdadero vivir.
No fuimos llamados a administrarnos con su ayuda…
fuimos llamados a ser gobernados por Él.
Y eso no es religión, es una nueva naturaleza. El que está en Cristo, nueva criatura es
Segunda carta a los Corintios, capítulo 5, versículo 17
Cristo no es parte de tu vida…
Cristo es tu vida.
Y si no es todo…
no es nada.
Si esta verdad te confrontó, no la ignores. orá ahora:
Señor Jesús,
no quiero que seas parte de mí. Quiero que seas todo.
No quiero seguir siendo yo… quiero que gobiernes vos.
No quiero decidir más por mí mismo. No quiero reservar nada.
Reiná por completo.
Cristo, gobierna en mí. Amén.
Cristo no vino a mejorarte. Vino a reemplazarte.
Seguí profundizando en la sección Jóvenes que Viven para Él.
Y escuchá la música, que fue creada para sostener esta verdad:
Cristo es palabra viviente y habita en nosotros.
Cristo es vida. Y es vida en abundancia.
Y si esto fue real en vos… compartilo.
Porque muchos tienen a Cristo como religión… pero no como vida que habita.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
Desde Cristo. Para Cristo
No se trata de hacer cosas “para Dios” desde nuestras fuerzas. Se trata de vivir desde Cristo, por medio de Él…
Cristo no vino a ayudarte a vivir tu vida. Vino a ser tu vida.
El mensaje del mundo exalta al yo: “Descubrí tu propósito, perseguí tus sueños, construí tu verdad.”
Pero el Evangelio lo deja claro: todo comienza cuando morimos.
No se trata de mejorar el yo… sino de reemplazarlo por Cristo.
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” (Gálatas 2:20)
Desde ese nuevo nacimiento, todo cambia. No somos independientes ni autosuficientes:
somos miembros de Su cuerpo, Su templo, Su herencia.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras.” (Efesios 2:10)
“Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos.” (Hechos 17:28)
No vivimos desde nuestras fuerzas para agradar a Dios.
Vivimos desde Cristo, y todo lo hacemos para Él y desde Él.
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús.” (Colosenses 3:17)
Si entendiste que no se trata de hacer para Dios, sino de que Cristo lo haga todo en vos y desde vos,
entonces es momento de rendirte por completo.
No se trata de sumarle a tu vida algo más. Es entregársela toda a Él.
Orá así… Ahora:
Señor Jesús,
reconozco que mi vida no te pertenece en partes… es toda tuya.
Renuncio a toda forma de control, a mis planes, mis fuerzas y mis ideas.
No quiero vivir desde mí… quiero vivir desde Vos.
Te entrego el trono. Goberná mi mente, mis decisiones,
mis deseos y cada parte de mi ser.
No quiero hacer nada fuera de vos. Sos mi origen, mi centro y mi destino.
Desde Vos… y para Vos…
Amén.
Cristo no te llama a admirarlo. Te llama a rendirte.
Y si esta palabra te confrontó, no la ignores.
En la sección Discípulo de Cristo vas a encontrar más contenido como este:
para leer, escuchar o ver.
Y escuchá la música, que fue creada para sostener esta verdad:
Cristo es palabra viviente y habita en nosotros.
Cristo es vida. Y es vida en abundancia.
No sigas acumulando conceptos. Cristo quiere habitarte y revelarse cada día.
Y gobernar tu vida.
Compartí esta web. No por nosotros…
sino porque la verdad no se guarda.
Se predica. Se vive. Desde Cristo… y para Cristo…
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.