Dios no maquilla el pecado: lo limpia con sangre. Volver a Él es rendirse, no disimular, ni hacer buenas obras.
Volver a Dios no es arreglar la imagen… es rendir el corazón.
Muchas veces pensamos que acercarnos a Cristo es hacerlo “mejor” que antes, portarse bien, “volver a intentar”.
Pero Dios no quiere maquillaje espiritual. Él quiere restauración real, desde adentro.
El pecado no se tapa. No se compensa. No se negocia.
El pecado se confiesa. Se abandona. Se clava en la cruz.
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Proverbios 28, 13)
Cristo no vino a mejorar tu conducta.
Vino a reemplazar tu vieja vida con la suya.
“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (Segunda de Corintios 5, 17)
Volver a Él no es decir “perdoname” con los labios…
es entregar el control del corazón, de toda tu vida.
Dios no está buscando buenas intenciones, sino rendición total.
Si reconocés que tu vida necesita a Cristo…
entonces te invito a que ores desde lo profundo de tu corazón... No repitas por repetir... Decilo con sinceridad...
Señor Jesús…
Reconozco que he pecado…
y que intenté cubrirlo con excusas, apariencias o buenas obras...
Pero hoy entiendo que Vos no querés que lo oculte…
sino que lo entregue.
Me arrepiento...
Me aparto de ese camino...
Y vengo a Vos, sin maquillaje, sin máscaras...
Perdoname, Señor...
Límpiame con tu sangre...
Restaurá lo que el pecado quebró...
Te entrego mi corazón, mi vida entera...
Goberná cada área...
Hoy no quiero disimular más:
quiero que vivas en mí...
Amén...
Si esta palabra habló a tu vida,
te invito a seguir explorando los Breves de Reconciliación,
donde cada mensaje revela el corazón de Dios para restaurarte.
🎵 También podés visitar la sección Música,
con canciones que proclaman la verdad de Cristo:
que no cubre el pecado… lo vence.
📢 Compartí esta web con quienes necesiten volver a Cristo.
Una palabra puede despertar un alma.
Y recordá:
Siempre hay más por descubrir… en Cristo.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
Volver a Cristo no es mejorar: es rendirse
Cristo no te llama a mejorar: te llama a rendirte. Volver a Él no es portarse bien, es soltar el control.
Muchos creen que volver a Cristo es portarse mejor, dejar hábitos malos, hacer lo correcto.
Pero Dios no está buscando esfuerzo humano. Está pidiendo rendición total.
“El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.”
(Evangelio según Lucas, capítulo 9, versículo 23)
Volver a Cristo no es cambiar por fuera, es entregar por completo el gobierno interior.
Podés intentar mejorar… pero si no te rendís, seguís siendo vos el que manda.
Y mientras gobiernes vos, Cristo no está reinando.
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
(Carta a los Gálatas, capítulo 2, versículo 20)
Dios no quiere tu disciplina sin tu corazón. No quiere tu obediencia vacía.
No quiere que te reformes. Quiere crucificar al viejo vos…
y darte una vida completamente nueva en Él.
Dicho de otra manera, Él no vino a hacerte una mejor versión de vos mismo.
Vino a darte Su vida en lugar de la tuya.
“El que está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, y todas son hechas nuevas.”
(Segunda a los Corintios, capítulo 5, versículo 17)
Volver es soltar el trono y dejar que Cristo lo ocupe.
No es mejorar.
Es morir al yo… para que Él viva.
Orá. No repitas. Entregate.
Señor Jesús…
Hoy entiendo que no me estás pidiendo que mejore… sino que me rinda.
Perdoname por haber intentado cambiar sin entregarte el trono. Por buscar portarme bien…
pero seguir siendo el que gobierna.
No quiero un cambio superficial. No quiero una reforma externa.
Quiero morir a mí… para que vivas Vos en mí.
Hoy me bajo del centro. Te doy el control total.
Mis decisiones, mi futuro, mis pensamientos, mi voluntad… todo lo entrego.
No quiero seguir siendo una mejor versión de mí mismo. Quiero ser una nueva criatura en Vos.
Viví en mí.
Goberná en mí.
Rompé todo lo viejo…
y hacé lo nuevo, desde tu Espíritu.
Te entrego mi vida entera.
No para mejorarla…
sino para que sea tuya.
Amén.
Si este mensaje te hizo ver que tu intento de mejorar nunca fue lo mismo que rendirte…
seguí leyendo más Breves de Reconciliación, donde vas a encontrar la verdad que transforma:
Cristo no mejora al viejo hombre… lo crucifica.
🎵 También podés escuchar las canciones en la sección Música, donde cada letra te recuerda que la nueva vida no se gana… se recibe.
📢 Compartí esta web con quienes aún creen que Dios quiere “mejores personas”…
y mostráles que lo que Dios busca es vidas rendidas.
Y recordá siempre:
Hay más por descubrir… en Cristo.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
Última oportunidad no es mañana: es ahora
Dios no promete un mañana. El tiempo de arrepentirte y rendirte a Cristo… es hoy. es Ahora.
El mayor engaño no es negar a Dios. Es creer que vas a rendirte… pero mañana.
Cada vez que postergás, le estás diciendo a Dios que espere.
Pero Él no prometió el mañana. Solo te dio este momento.
“No te jactes del día de mañana, porque no sabés qué traerá el día.”
(Proverbios capítulo 27, versículo 1)
El alma que sigue resistiendo, aunque lo haga con buenas intenciones, sigue viviendo lejos de Cristo.
Y si no estás en Cristo… estás bajo condenación, aunque no lo sientas.
“El que no cree ya ha sido condenado.”
(Evangelio según Juan, capítulo 3, versículo 18)
Dios te está hablando hoy. Ahora mismo. Y no lo hace con amenazas vacías. Lo hace con la verdad que salva.
“Si hoy oís su voz, no endurezcás tu corazón.”
(Carta a los Hebreos, capítulo 3, versículo 15)
La vida eterna no comienza cuando el cuerpo muere. Comienza cuando Cristo vive en vos.
Y si Él no habita en vos hoy… estás muerto, aunque tengas pulso.
“El que tiene al Hijo, tiene la vida. El que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.”
(Primera de Juan, capítulo 5, versículo 12)
El infierno está lleno de personas que pensaban rendirse… después.
Pero Dios llama hoy. AHORA.
Y cuando Él llama, responder después… es rechazar ahora.
Si sentís que este mensaje fue directo a tu corazón, no lo postergues. Hacé esta oración:
Señor Jesús…
Hoy entendí que no tengo asegurado el mañana. Y que seguir postergando mi entrega
es seguir rechazándote.
Perdoname por ignorar tu voz, por distraerme con todo… menos con Vos.
Reconozco que sin Vos, no tengo vida. Te entrego todo:
mi corazón, mi voluntad, mis pecados, mi orgullo.
No quiero dejar este momento sin rendirme. Tomá el control.
Viví en mí. Hoy. Ahora… no mañana.
Te pertenezco desde ahora, y quiero que seas el Señor de mi vida para siempre.
Amén.
Si esta palabra te despertó, no la dejes pasar.
Seguimos compartiendo verdades que confrontan y restauran
en estos Breves de Reconciliación.
🎵 También podés entrar a la sección Música, donde cada canción proclama esta urgencia:
Cristo llama hoy… Ahora... no después.
📢 Compartí esta web con quienes aún están demorando su entrega.
Tal vez hoy… sea su última oportunidad.
Y recordá:
Siempre hay más por descubrir… en Cristo.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Puede Dios perdonarme después de lo que hice?
Sí. La sangre de Cristo no tiene límite. No importa lo que hiciste: si te rendís, hay perdón, restauración y vida nueva.
Tal vez pensás que lo tuyo no tiene perdón. Que hiciste demasiado daño…
que cruzaste límites… que Dios podría perdonar a otros, pero no a vos.
Pero eso no es lo que dice la Palabra. El perdón de Dios no se basa en lo que hiciste, sino en lo que Cristo hizo.
“La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”
(Primera de Juan, capítulo 1, versículo 7)
Todo pecado. No algunos. No los más livianos. Todo.
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.”
(Carta a los Romanos, capítulo 5, versículo 20)
No importa cuán lejos hayas ido… Cristo fue más lejos aún para alcanzarte.
En la cruz, cargó tu culpa, tu vergüenza y tu condena.
“Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.
El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
(Profeta Isaías, capítulo 53)
La única condición no es que seas bueno. Es que te rindas. Confesá, arrependite, y dejá que Él te limpie.
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
(Primera de Juan, capítulo 1, versículo 9)
Sí, Dios puede perdonarte.
Y quiere hacerlo hoy.
Si creíste que lo tuyo ya no tenía perdón, si pensaste que fallaste demasiado o que Dios no te quiere…
hoy escuchá esto: Cristo murió sabiendo todo lo que ibas a hacer. Y aún así, decidió perdonarte.
Pero ese perdón solo te alcanza cuando te rendís. Si lo entendiste… orá ahora.
Señor Jesús…
Vengo con mi culpa. Con mi vergüenza. Con todo lo que quise esconder.
Sé que no merezco nada… pero hoy creo que tu sangre es suficiente para limpiarme.
Ya no quiero seguir cargando este peso. Te lo entrego.
Te entrego mi vida, mi pasado, mis heridas, mi pecado.
No quiero seguir intentando arreglar lo imperdonable. Quiero que lo crucifiques con Vos. Clavá mi culpa en tu cruz.
Perdoname, Jesús. Viví en mí. Rompé las cadenas que me atan al ayer.
Y hacé en mí una nueva criatura. Una vida que ahora es tuya.
Amén.
Si esta palabra trajo luz a tu corazón, seguí explorando los demás Breves de Reconciliación,
porque cada uno fue escrito para mostrarte que la gracia de Cristo es más grande que tu pasado.
🎵 También podés visitar la sección Música, donde cada canción proclama esta verdad:
no importa lo que hiciste… Cristo puede perdonarte y salvarte.
📢 Compartí esta web con alguien que vive cargando su culpa. Podés ser el puente para que conozca el perdón real.
Y no lo olvides:
Siempre hay más por descubrir… en Cristo.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Por qué sigo vacío si tengo todo?
Nada llena lo que solo Cristo puede habitar. Tener todo sin Él… es no tener nada.
Podés tener éxito, amigos, pareja, estudios, casa, viajes, salud.
Podés tener todo lo que muchos desean… y aún así sentirte vacío.
¿Por qué?
Porque fuiste creado para Dios. Y nada creado puede ocupar el lugar del Creador en tu interior.
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?”
(Evangelio según Marcos, capítulo 8, versículo 36)
Ese vacío no es emocional: es espiritual. No se llena con relaciones, ni dinero, ni logros.
Porque no es lo que te falta por fuera… es lo que no vive adentro.
“En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
(Evangelio según Juan, capítulo 1, versículo 4)
Solo Cristo puede habitar en vos y dar sentido real a tu existencia. No para mejorarte, sino para darte una vida nueva.
“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
(Evangelio según Juan, capítulo 10, versículo 10)
Ese vacío que te incomoda… es la voz de Dios llamándote a rendirte.
Tener todo sin Cristo… es vivir sin lo único que de verdad importa.
Ese vacío es real, y no es psicológico. Es espiritual.
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.”
(Primera de Juan, capítulo 5, versículo 12)
Ese vacío no es debilidad… es una alarma.
Dios está llamándote.
Porque tener todo sin Cristo… es no tener nada.
Y perderlo todo con Cristo… es tenerlo todo.
📣
Si reconocés que ese vacío no se llena con cosas, personas o logros…
y sabés que solo Cristo puede habitar tu interior, te invito a orar con sinceridad.
Señor Jesús…
Reconozco que aunque lo tengo todo por fuera, por dentro sigo vacío.
Ese vacío no es casualidad… es evidencia de que no estás gobernando mi vida.
Y hoy lo confieso: viví para mí… y sin Vos.
Perdona todos mis pecados, y perdoname por buscar llenar mi alma con lo que nunca pudo salvarme.
Te pido que arranques de raíz toda autosuficiencia, toda apariencia… todo orgullo.
No quiero seguir sosteniendo una vida vacía lejos de Vos.
Te rindo todo: mi mente, mis deseos, mis planes, mis emociones.
Hoy me bajo del trono. Hoy me rindo por completo.
Ven a habitar en mí, no como invitado… sino como Señor absoluto.
No quiero seguir viviendo desde mí. Quiero que seas Vos quien viva en mí…
y me dé una vida que tenga sentido eterno.
Desde hoy, mi vida es tuya.
Llená este vacío… con tu presencia. Ven a habitar en mí y Gobierna.
Amén.
Si este mensaje habló directo a tu alma, seguí leyendo los demás Breves de Reconciliación,
donde vas a encontrar verdades que despiertan el corazón.
🎵 También podés visitar la sección Música,
donde cada canción fue creada para recordarte esto: no se trata de tener más… se trata de tener a Cristo.
📢 Compartí esta web con quienes, aunque parezcan tener todo, sabés que siguen vacíos.
Tal vez esta palabra sea el principio de una verdadera vida.
Y nunca lo olvides:
Siempre hay más por descubrir… en Cristo.
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.Cancelar respuesta
¿Qué despertó esto en vos? Abrí tu corazón y compartilo. Dejá tu huella aquí.